Recién un año ya

Un año puede ser apenas un comienzo.

Pero también puede ser la medida exacta de una voluntad, la revelación de la verdad de un proyecto.


En un mundo tan incierto y hostil, en una realidad país tan distinta a la supuesta, tanto más desafiante, un año alcanza para saber que las prioridades son de verdad. Se sienten. Se vuelven acción, presencia, decisión. Y elegir templanza y coraje para llevarlas adelante es una profunda decisión política.

Uruguay avanzó.

Avanzó con sentido de país. Avanzó con un presidente que demuestra que gobernar no es ocupar un lugar sino una responsabilidad histórica. Es reparar, sostener y transformar. Y es hacerlo, además, con una serenidad inamovible, con una firmeza sin estridencias y con una convicción tranquila de saber dónde se va.

Recién un año ya de reparación, sostén y transformación.

Se construyeron mayorías que no estaban dadas.

Se puso al cuidado en el centro y a las trayectorias de vida como bandera.

Se gobernó con cabeza uruguaya y lectura global.

Se abrió una agenda con presencia del Estado donde venía llegando tarde y se consolidaron derechos.

Se hizo mucho en poco tiempo. En el gobierno. En la gestión. Y también en el Parlamento.

Se hizo mucho en poco tiempo y si la sensación es de insuficiencia es porque no vinimos a conformarnos. Porque no alcanza, claro que no alcanza, cuando la tarea es mejorar la vida de la gente, reconstruir confianzas, ensanchar derechos y abrir futuros.

Se hizo mucho y falta mucho.

Y lejos de ser una debilidad del rumbo: es su grandeza. Porque solo quien se propone cambiar de verdad sabe que nunca hay transformación sin inconformidad, ni justicia sin persistencia, ni futuro sin audacia.

El 2026 no puede ser solo continuidad.

Tiene que ser un año empujado por la inteligencia pública, por la capacidad de articular, por la vocación de innovar, por la decisión de hacer que lo nuevo no sea consigna sino acontecimiento.

También en el Parlamento esa tarea es decisiva. Dar espesor al debate. Sostener la claridad en el barro. Mantenerse bueno en la mezquindad. Aportar convicción e imaginación a una época que exige ambas cosas al mismo tiempo.

La realidad no se espera, se piensa, se disputa, se construye.

Mi deseo es que la labor de este año esté llena de inteligencia pública, de articulación, de creatividad política, de claridad en medio de la complejidad. Y mi compromiso es poner todo lo que soy, y todo lo que pueda, al servicio de esa tarea.

Recién un año ya.

Mucho por hacer, mucho hecho y la certeza intacta de que el Frente Amplio vino, otra vez, a cambiar el pulso de nuestra historia.

Recién un año ya. Lo más difícil y lo más hermoso es hacer que lo nuevo de verdad ocurra.

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